" Si fuera un animal, posiblemente sería un gato callejero;
le encantaba caminar sin rumbo por la ciudad,
robar comida, encontrarse a sí mismo mirando las luces de los edificios;
aquellas luces capaces de hacer brillar las ideas de los más jóvenes,
de iluminar los sueños que una vez se hallaron rotos en un rincón,
para transformarlos en una realidad necesaria para todos ellos.
Le encantaba colarse en las fiestas, dormir cerca de los coches
más apartados y bonitos que circularon alguna vez por la ciudad.
Le encantaba enamorarse de las piedras situadas en aceras que para muchos
eran basura, pero que para él y otros gatos callejeros eran preciadas.
Le encantaban los bares abandonados, con cristales sucios y rotos,
casi tan rotos como su corazón...
Pobre e iluso gato, caminaba de punta a punta la capital para encontrar a su gata bengala,
aquella que le dejó sin rumbo y lamentablemente, sin patas."