Inevitablemente te echo de menos y no sabes lo que me jode.
Echo de menos cuando me hablabas, me susurrabas y seguido me besabas.
Era como cuando ponen tu canción favorita, en tu bar favorito y rodeado de tus personas favoritas.
Entre ellas, tú, tú y mi otro yo.
No había prisa cuando salía el sol, éramos uno, a pesar de ser dos.
Nos enfadamos tan fuerte que decidimos una vez más no mirarnos a la cara. A la noche después no nos propusimos evitar ese "sinparar" de besos que continuaba una vez más.
Inevitablemente te echo de menos y no sabes lo que me jode.
Me jode esto de no poder mirarte a los ojos. Esos ojos que tiene ese "no sé el qué" pero que aunque me siga jodiendo una vez más, me encantan.
Es como el querer sin su poder, como el sol sin la luna, como mi vida sin tus historias, y sin seguir escribiendo la historia, que a pesar de ir a trompicones, seguía siendo nuestra.
" Con 16 años soñaba con ser un pez, porque dicen que los peces no tienen memoria, y si no te acuerdas de nada, puedes levantarte cada día y vivirlo todo como si fuera la primera vez. "
20/2/17
8/2/17
Primero de poeta.
Cada rima es un rock 'n' roll efímero.
la pregunta retórica entre ABBA o ACDC
quizá tenga mucha idea,
o quizá no, no lo sé.
Piloto de primera clase.
Cuando las cosas salen bien,
mientras esperabas una peor parte para ti,
es cuando comienzas a despegar.
El avión de los sueños, cada vez va cogiendo más velocidad.
Siempre viajando y disfrutando del viaje con más y más intensidad.
Pilotando como quiero, haciendo del miedo algo bueno.
Jugando al azar.
Ganando todas las apuestas.
Todas ellas inesperadas.
Y de eso se trata, de no ilusionarse,
de que la vida te sorprenda a su manera,
de no llorar y tirar la toalla a la primera,
de intentar, intentar y jamás desesperar.
mientras esperabas una peor parte para ti,
es cuando comienzas a despegar.
El avión de los sueños, cada vez va cogiendo más velocidad.
Siempre viajando y disfrutando del viaje con más y más intensidad.
Pilotando como quiero, haciendo del miedo algo bueno.
Jugando al azar.
Ganando todas las apuestas.
Todas ellas inesperadas.
Y de eso se trata, de no ilusionarse,
de que la vida te sorprenda a su manera,
de no llorar y tirar la toalla a la primera,
de intentar, intentar y jamás desesperar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)