26/12/16

ojos azules, a veces despeinado.

Ya no creo en aquellos amigos que tras besarse piensan que siguen siendo amigos.
Antes lo eran, se miraban a los ojos y había complicidad.
Una complicidad escrita en sus labios y que cruzaba miradas.
Se entendían. A veces trataban de malentenderse con tal de discutir y prender más conversación.
De la chispa y el fuego se encargaban ellos cuando estaban cara a cara, y que casualidad, como en el fútbol, cuerpo a cuerpo.
Antes de aquel beso, se contaban sus historias amorosas, sus desfases e incluso las ganas que tenían de verse (como amigos, claro).
Antes de aquel beso, no sabían que era el amor, ni siquiera saben lo que es ahora; ella lo espera con ganas, pero él, al parecer, es ateo en esa religión.
Lo que si tenían claro es que hubiera lo que hubiera: atracción, deseo, amor...inevitablemente, la amistad era algo secundario.
Pero bueno...si tuviera que definir esa extraña relación podría asegurar que eran como "aquellos amigos que tras besarse piensan que siguen siendo amigos."

ladrillos.

Quizá esperaba con ansia el próximo año, inventándose que era el mejor momento para empezar.
Para empezar con la vida que ya llevaba y apuntar en una libreta propósitos que por falta de tinta no podía tachar. Tal vez en duda dejó eso de enamorarse, y apartó a un lado esos placeres mientras buscaba bombones cual adicta al chocolate. 
Tal vez era adicta a sus rarezas, o quizá un poco rara con sus adicciones. 
A veces se debilitaba tratando de ser fuerte en paredes de ladrillo o se hacía la dura apoyada en las paredes empapeladas de su habitación.
Su vida estaba llena de "quizás", de falsos "te quieros" y de mentiras piadosas fruto de su imaginación. Pero ya no. 

21/12/16

amor.

Así, porque sí, se conocieron. No sé muy bien cuando. Tampoco sé como, pero estaban enamorados.
Magia, eso era lo que les hacía conectarse, como si sus corazones estuvieran riéndose a todas horas.
Olvidando los malos momentos y dando presencia a los buenos, queriéndose como el primer día.
Razonando como si fueran almas gemelas y encajando como si fueran hechos a medida.


* Eran la definición perfecta de la unión de las primeras letras de cada frase.

12/12/16

Querido Manuel,

Tuve la suerte de tenerte a metros cada noche, de tenerte a centímetros cada mañana.
Tuve la suerte de estar entre tus brazos midiendo centímetros y pesando apenas 4 kgs.
Tuve la suerte de jugar con tus sonrisas, de haberte rabiar siempre acabando con carcajadas.
Tuve la suerte de verte dormir; hasta recuerdo que tus ronquidos me producían pesadillas.


El jamón, ya no me sabe igual, créeme. Quizá será porque ya no lo cortas tú.
El solitario se siente aun más solo porque no estás a su lado, ni siquiera al nuestro.
La playa no está igual de bonita desde que no vienes hacia mi con el periódico en la mano.
Los inviernos, ya no me gustan tanto desde que decidiste irte con una sonrisa.

Cada vez que aparece la niebla te recuerdo, todos esos días nublados huelen a humedad y tristeza, y saber...saber saben amargos, como si fuera 12.
Cada vez que llega la primavera te recuerdo, todos esos días los ojos se me llenan de lágrimas, y créeme si te digo que no es por el polen.
Cada vez que aparece el otoño, viene el invierno, y llega la primavera y no, no hay verano; los cacahuetes tampoco saben igual. Quizá será porque ya no los pides tú.

Miro mis manos y me acuerdo de las tuyas; desde que te fuiste, ya no pueden sentirse tan pequeñas.
Miro a los ojos de la abuela y están una vez más acordándose de ti.
Y duele. Duele que en casa siga oliendo a tabaco, porque aunque te extrañe, una vez más, me recuerda a ti.

Juro que, me arrepiento,
soñaría, desearía.
Juro que te necesito, 
rezaría, te perseguiría.
Juro que daría mi vida
o tal vez mi muerte 
por verte volver,
por volver a verte.




TE QUIERO.