23/12/18

Inocencia.



-Las palabras se las lleva el viento.-



Como un niño con una cometa.
Hablándole cada día de alas, 
enseñándole las técnicas de vuelo.
Ilusionándola con poder volar.
Un día el sol decidió salir al balcón,
decidió ver el despegue de su corazón.
El viento y la tormenta fueron de la mano
y jugaste con sus ilusiones
prometiéndole que iba a volar,
echándole la culpa al viento 
por no saber observar, 
por no ser capaz de ver
todas las nubes grises 
que andaban detrás.
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     .
           .
                 .
                       .

3/12/18

En la luna estoy segura.

Soy capaz, a pesar de que creas que no lo soy. Siempre creo, siempre soy. Soy todo lo que quiero, porque sí, porque soy insegura, pero sólo los días impares; a pesar de que la semana tenga siete días. El lunes siempre ha tenido mala fama. Siempre me he llevado mejor con los martes, los jueves,  los sábados...Soy de días, de letras, no de números. Aunque a veces no sepa si es mejor tener un buen día o un buen número: una 34, medir 1,80, tener una 90-60-90. Soy mía cuando quiero. Y siempre quiero. Soy de letras, no de números. Soy de sentir, de expresar, de pasar del mundo cuando quiero, de pasear por él cuando me apetece, de tropezarme en él cuando no tengo ganas. Soy de escribirle a la luna en el día y también a altas horas de la noche. Como si me escuchara, como si la hubiese visto de cerca cada martes, como si jugara con ella a las cartas cada jueves, como si la bañara de alcohol cada sábado.

2/12/18

En sus labios rojos se escondía el color de todas las flores de las casas, se encerraban todos sus secretos en las rejas de las ventanas, el arte, lo transmitía en sus palabras. A veces estrechas,
como sus cantes flamencos, como el centro histórico, como cruzar el Puente de Triana. 
Le recé a Dios siendo atea para verla desde la catedral, y la veía, ahí a donde fuera. La veía; viajaba a Sevilla. Me perdía en sus miradas, y corría de la mano de sus tonterías, como si nos perdiéramos por los jardines del Real Alcázar. Viviendo en sus detalles, protegiéndole de cuchillos la espalda, ir hasta lo más alto con ella era subir a la Giralda. Me llenaba de tapas, como de carcajadas. Me llevaba por la calle de la amargura, aunque a veces por ver todas las casas pintadas de blanco, valía la pena.
Valía la pena, conocer su ciudad favorita viéndola a ella. Nunca he estado en Sevilla, es ella la que me transporta ahí cuando le brillan los ojos al hablar de ella.





Tercera guerra mundial.

La vida no paraba de acatar mis órdenes como si fuera una dictadora fusilando con palabras y matando sentimientos inocentes con hechos de doble filo. Gritándole al viento como si estuviera echándole la bronca por no dejarme suspirar en el ejército del aire. Enfadándome con la lluvia porque no te deja ver mis lágrimas aún sin permanecer a flote en alta mar. Mandando a cien soldados a combatir hasta lo más profundo de mi corazón, tratando de atravesar las barricadas de los puñales clavados en mi espalda. Cantando el paso, proporcionando el parte, prendiendo un paradigma, hacerme la digna; tomar el poder, tras tomarme una copa. Jurando bandera a mis rizos, cambiar de operación, hacer nubes de humo y desaparecer sin saber a donde, siendo cenizas de una guerra que no se ganó. Prisionera de conflictos bélicos que siempre quiere ganar y no, cuando los sentimientos mueren, las guerras no las gana ningún bando,  nadie gana una discusión, nadie se aprende un guión, nadie pone en práctica la táctica. No. Con miedo no. Amanezco con resaca, como el mar, rescátame, esto ha sido un sabotaje. Mi mente desborda olas de represión, de depresión, de revolución. La rebelión que necesito son mi mente, mi cuerpo y mi corazón (la Triple Alianza) luchando por lo mismo, pero están todo el día discutiendo como para ponerse de acuerdo.

Están siempre en guerra
como nosotros.

10/9/18

Soy invencible.

Me pesan las rodillas.
Mi pereza ya no tiene sobrepeso,
y mi alma, está aprendiendo a reflexionar.

Estudio mis posturas al estudiar,
aunque no haga "postureo" mientras tanto.
Soy más de subirme hasta lo más alto
y grabarlo;
tengo memoria de pez.

El estudio del olvido,
la pereza a recordar,
¿por qué son tan difíciles de frenar?

Valoraba mucho el pasado.
De tanto hacerlo, decidí cambiar.
De tanto decidir, opté por recorrer el mundo
y centrarme en cada detalle, 
por más que fuera absurdo.

Pero soy invencible.
Gano batallas perdiendo 
y sin ir armada.
Mi armadura está llena de sangre.

No me han matado,
sólo me pasa una vez al mes,
como una alarma de grandeza,
un recordatorio de fortaleza.

La única debilidad que he tenido
ha sido un tío de ojos bonitos.
Azules, de aparente calma
como el mar del alma,
pero con bandera roja,
republicana.

Acepto cosquillas de quien de verdad
 se ha esforzado varias veces por hacerme reír.
Acepto irme de cocteleras repugnantes
para curar mi cicatriz.
Cuanto más asquerosas,
más conjuros de bruja,
como yo, ¿para qué fingir?

Sé mi origen aunque a veces me pierda,
sé donde está mi hogar siempre,
mis dudas nunca han sido de piedra.

Soy atea, 
God save the queen?
quizás no sea tan reina,
o yo sea mi propia diosa,
¿para qué mentir?

Soy difícil en todos los aspectos,
aunque sentirme ofendida 
y estar  a la defensiva,
siempre ha sido un defecto.
Soy fan de la ley de Causalidad,
Aris, ¿ eran causa y efecto?

Me encantan los chistes malos,
siempre odio deshuesarlos.
Pero, ¿para qué mentirnos?
Me llenan de paz,
los que se ríen con los míos.

Odio los que suerte tenerte,
y a los que no te cuidan,
cuando te tienen.
Hasta que llegas tú misma
hondeando esa suerte,
sonriéndole firme a la muerte.

Me da miedo el niño pequeño 
al fondo del pasillo,
las personas de alma oscura,
el vértigo de los edificios.

Me da miedo no luchar
contra esas almas,
Caronte me dejará remar,
otras me dejarán tejer mi destino;
será sin duda morir.
Ojalá sea emborrachándome con vino.


Miriam Marín.

31/8/18

Gradación.

Los poemas son familias
que se agarran de la mano de sus versos
viéndoles crecer.
Que caminan adornados de metáforas
de lana, de seda, según la estación de tren.

Que se paran con las palabras cuando se pierden,
y les indican si el camino es recto,
hacia la ironía
o hacia el derecho
de lo que es o no poesía.

Los poemas son las carrocerías
que se rasgan por el roce de los cuerpos
que más conducen hacia la aliteración.
Que se comunican leyéndose los labios
en cualquier metáfora o personificación.

Que se topan con la muerte, con la indecisión,
que se chocan con la imprecación,
con su propia interrogación:
¿Y si todo lo que es poesía resulta no ser canción?





6/8/18

No hay nada peor que saber que algo está muerto. Bueno sí, asimilar que algo lo está.
Una relación, una persona. Cosas que duelen, supongo. Por suponer, supongo que no soy la única. Que a veces las heridas quedan abiertas, o que incluso cuando deciden cerrarse, permanecen; como si no se hubiesen ido.

LA CANCIÓN MÁS HERMOSA DEL MUNDO.

A mi gato negro 
de la buena suerte.

¡Qué placer volver a escuchar Sabina!
 Ahora las Lágrimas de Mármol caen competitivas y con ganas de ganarle a la tristeza. Las canciones de Sabina, son como algunas películas; necesitas verlas y escucharlas con los cinco sentidos, porque tienen más de cinco, aunque al principio no veamos ninguno. Lo mismo pasa con algunas amistades. A veces necesitan un tiempo, no escucharse y darse cuenta de lo que se necesitan de un momento a otro.
El boulevard se estaba llenando de sueños rotos, pensé en cerrarlo por derribo; quieras o no, es en los bares Donde Habita el Olvido. Y para que te hagas una idea, así estaba yo sin ti. El caso es que nos olvidamos, o quizá solo aparentábamos eso y el caso en realidad fue que te teñiste de rubia platino; y sin saber de ti (todavía), me llevaste por la Calle Melancolía. Y a la gente cuerda, (alguna no tanto), le contamos Más de Cien Mentiras para sentirnos vivas. "Nos Sobran Los Motivos para no hablarnos"-decíamos sin obviar que aún seguían volando los Pájaros de Portugal. Y Sin Embargo, de sobra sabías que eras la primera, que las lágrimas volvían a ser de mármol y que eras "la princesa de la boca de fresa." Ahora  Lo Niego Todo. Siempre he querido "morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres", aunque llueva sobre mojado durante 19 Días Y 500 Noches seguidas.
Y Pongamos Que Hablo de Madrid y no nos quede otra que pasar por La Puerta de Alcalá, en mi Caballo de Cartón. Sobreviviremos al compás del rock and roll, de lo idiotas que somos e iremos tras quien nos robó el mes de abril. Y Si Amanece Por Fin escucharemos el Mediterráneo de Serrat, o alguna canción de Albert Plá. Pero por favor, Resumiendo, Cuenta Conmigo. "Incluso en estos tiempos a pie de guerra, de rosas con espinas" 
¡Hoy Por Ti, Mañana Por Mí!
En el lugar donde las flores dejan de crecer y olvidan
el mundo que dejaron atrás.  Melancolía. 
Convirtiendo sus sueños en pesadillas
y soñando con volver al pasado algún día.

Te necesito.

Que necesario es el mar cuando escribes a la deriva cada uno de los sentimientos anclados en mal puerto. "Te necesito".

En verdad no tengo destinatarios. He necesitado viajar tanto, que ya no os necesito. Habéis desembarcado todos a la vez, cómo no. Unos más sinceros que otros (cómo no). Y como no quiero gritar: "A la bordaje", he decidido no subir ni siquiera a bordo.
Vuestros trasatlánticos, son ahora petroleros que buscan de todo menos amores de crucero.
Habéis chocado con un iceberg. Soy fría, pero quemo cuando quiero.
A los barcos que congelé, lo siento. Siento no haber sabido llevar el timón y haber tirado por la borda todos esos "te quieros" no correspondidos. Sois importantes para mí, aunque os haya hecho morir de frío.
A los que quemé y dejé que me quemaran, gracias. Gracias por hacerme sentir pequeña como los hielos de un "whisky on the rocks" y poder contemplar así mi alrededor, desde otra perspectiva.
Es demasiado bonito como para mirarlo de lejos.
Me he hundido varias veces por no haber sabido decir "te necesito". Y ahora que estoy hundida, he aprendido a decirlo, pero no, no os necesito.

16/4/18

Cortes

Somos galletas trituradas
en un helado de corte.
Hicimos reina a la nata
que corría por nuestras venas
y nos dejamos llevar como veleros
por una gran masa de agua dulce.

"Las cataratas del Niagara".
Y yo, tan ciega de ti
y tu tan "caminante no hay camino"
me atravesaste entera.
Me hincaste en el pecho
cada una de las piedras
y yo caí al agua con mi equilibrio;
me ahogué en un vaso de porcelana
y me rompí en pedazos como una muñeca.

Y me corté yo sola
el corazón en porciones y perdí todas
porque soy un desastre
y nunca se donde dejó las cosas;
perdí el corazón,
el alma la ahogué en un río
por perder, perdí la razón
y no, no me la dio ningún tío.

Aprendí con mis trozos a remar,
a estar a salvo cuando llovía.
Aprendí que si no sabes nada de la vida
también te ahogas
y que si no sabes bailar descalza
te rompes un poquito más,
pero eso no me pasa.

Ya no sé parar de bailar,
aunque a veces sea la única que no para quieta
y me sienta sola sin estar cansada.
Ya no sé vivir sin mí,
aunque antes no me escribía cartas
a mí misma y me odiaba.
Ahora trato de ser feliz,
créeme que por buscar,
te busco a ti y no veo nada.






24/3/18

no hay manera

El tiempo pasa, pero no hay manera de superarte.
Desde que te fuiste encuentro significado a cada cosa que tocabas.
Como si no pudiera parar de idealizarte. Es normal, supongo.
Cuando una persona es tu modelo a seguir es muy difícil que de un día para otro dejes de idolatrarla. Y contigo no son horas, ni días, ni meses, ni años.
Quien me iba a decir en el pasado que en el futuro iba a creer en esos albergues del corazón, aquellos que sin pagar demasiado deciden permanecer durante un tiempo. Y que bonito que en el mío hay un chalet comprado, sin hipoteca, en el que has decido quedarte de por vida e incluso más allá de ella.

10/3/18

Lo nuestro fue una batalla en la que ninguno de los dos tenía ganas de ganar.
Perdimos por perdernos y a partir de ahí, nos echamos de menos.
Y así, sin ganas, nos echamos a perder.

Bella.

Bonita como cada uno de sus defectos,
tenía el carácter de Bestia.
Bruta y desordenada como su mente,
que no se cansaba ni un minuto de crear.

El Big Bang nació a su par
o quién sabe si era ella lo que venía,
pero me lo desordenó todo;
la habitación, la cama, el pelo y la vida.

Se echó un cigarro y desapareció.
Como quién va a por tabaco y decide no volver.
Se fue como si nunca hubiera venido,
como quien recorre el mundo
y necesita correr por él.
Como si quedara algún universo más.

19/2/18

un (des)amor de película.

Ya no sé ni que escribir, si ya te lo he escrito todo. Por saber sé que no te importo y que de nada me sirve haberte siquiera escrito. Suena contradictorio, pero no lo es. Una ya se cansa de escribir a quien no es capaz de leerle o quizás a quien le lee y no quiere darse cuenta de lo que está escrito.
No soy experta en escribir el destino, ni siquiera he tratado de hacerlo. Mis escritos son pasado y presente. El futuro ya está escrito; o al menos, eso dicen en las películas.
Y sí, contigo me lo he pasado de cine, pero de la comedia romántica pasamos al drama sin darnos cuenta y en pocos minutos me hiciste llorar demasiado. A veces he dudado que todo el miedo que teníamos pudiera ser reflejado en una película de terror, pero posiblemente me asusté de pensarlo.
Luego decidí pensar que lo nuestro había sido una serie, en la que cada vez necesitamos más y más capítulos para quitarnos el mono, aunque tú preferiste fumar para quitártelo cuanto antes.
Era una serie llena de temporadas; en invierno, en primavera, en verano y quien sabe si en otoño teníamos alguna que otra buena. Todas y cada una de las malas acababan con un final feliz, pero el último capítulo no terminó como me hubiera gustado. Tornamos a un giro de guión demasiado brusco, hasta me mareé de tanto darle vueltas a la cabeza.
Te galardonaron al mejor actor; a mí sólo me felicitaban porque reflejaba muy bien los sentimientos. Los productores no se dieron cuenta de que lo mío no era un papel, ni de que mis lágrimas no eran falsas. Los redactores me dejaron escribir nuestro final, pero yo siempre estoy esperando el siguiente capítulo.

11/2/18

hoy mis lágrimas se desbordan en el puerto de los sentimientos más transitados recordándome que es día doce y que mi barco no va a regresar jamás.

pequeña.

Vive en una caja de cartón y se ahoga en un vaso de agua. Se mira al espejo y se siente pequeña.
A veces sus miedos son gigantes y las pisadas cada vez suenan más fuertes. 
Juega al escondite con sus complejos pero siempre le pillan desprevenida. Se siente libre en un laberinto sin salida y se llena con una miga de pan cuando está nerviosa. Muchos no saben que su burbuja puede explotar. Ni siquiera se dieron cuenta de que en su caja de cartón había escrito un "Frágil".
Es una gota de lluvia que se fusiona con más en un charco y siente como desaparece. Lo más parecido a la tuerca del pendiente que por más que lo intentas no consigues encontrar. 
Minúscula, como las letras aleatorias que escribe en sus poesías más íntimas e igual de diminuta que los pedacitos de corazón que cayeron al vacío en su pozo sin fondo.
La nota "si" más dubitativa y escéptica que existe en la escala de la montaña más grande.

1/2/18

despertares amargos.

Me asfixiaste el cuello de besos prohibidos a las tantas de la mañana
y me dejaste sorda de no escucharte ninguna madrugada más.

31/1/18

Jugamos a apostar
para ver quien perdía más,
pero al final nos
                         perdimos
                                       demasiado
                                                       los 
                                                                             dos.

28/1/18

Distancia mortal.

No sé si creer,
no sé si sentir,
no sé si querer,
ni si moriría por ti.

No sé porqué, pero cada vez creo más en la distancia. No fue culpa de mi cuerpo quererte con todo el alma, tampoco sé si me queda algo de ella para quererme a mí misma.
No niego, si afirmo que me pegaste un corazón hecho trizas, y que ahora eres tú el que se ha atrevido a despegarlo. Tú, amante de las rayaduras de cabeza y de los puzzles difíciles de sobremesa, desencajaste lo que un día en mi mente encajaba y con tus bonitas manías me hiciste creer que lo bonito de despegar son los aviones que lo hacen sin pensar. Que el viaje no consiste en el destino, sino en disfrutar. Fuiste el rey de cada vuelo, y me tenías en las nubes; créeme, nadie me había hecho viajar tan arriba, nadie fue capaz de hacerme sentir entre algodones, ni hacer que un parque viejo tornara en uno nuevo hasta cuando veíamos llover.

No sé porqué, pero cada vez creo más en la distancia.  Y mi alma y mi cuerpo hasta ahora no eran capaces de separarse. A alguien se le ocurrió la brillante idea de apodarme como Platón.
Me obsesioné, porque el amor no mata, matan las personas, todas ellas con almas racionales.
Y yo, que tengo en la cabeza cada uno de los pájaros con los que solíamos volar, nunca he sabido darme cuenta de que mi “mundo sensible” no era el mismo concepto que el tuyo, Aris. Y sí, así te llamaba cuando te besaba el alma y el cuerpo. Y hablo en pasado, porque ya no más, lo juro.
Ya no más dualismos antropológicos. Me paso a tus teorías. Esas teorías que no te funcionan, pero que al utilizarlas contigo, me darán distinto resultado. Me paso al pasotismo y al hilemorfismo. Y que se muera mi alma si quiere, que como mi cuerpo y el tuyo, nunca serán inmortales. Y nosotros, mortales como nuestro alma y nuestro cuerpo, según tus teorías, jamás estaremos destinados a ser.

12/1/18

mi despedida.

Seguro que habéis oído el tópico de "odio las despedidas". Incluso yo misma no he parado de repetirlo. Ahora, las sigo odiando. Pero a una en concreto le tengo mucho cariño.
Es mi despedida en bucle y la más sincera de todas. Es una de esas despedidas que envenena cuando te despides. Sin embargo, siempre te despide con la mejor versión de sí misma, cada vez,  con una mejorada de su versión original.
Sé que es difícil de entender, de hecho para mi siempre será "la despedida". Y no, nada de canciones de reggaeton, ni finales tristes. Eran uno de esos "punto y coma" que no terminaban jamás y que se comían cada vez con más ganas. Siempre dejaban sitio para el postre (el principio de cada una de sus despedidas),  porque en el punto y final nunca había tiempo, ni siquiera espacio.
Después de cada punto y coma,  siempre dejaban pasar ese tiempo. Las agujas del reloj corrían más rápidas que ellos hasta que decidían saludarse de nuevo. Por no hablar del espacio. El suficiente como para que se olvidaran, pero no mutuamente.
Suena contradictorio, lo sé.

Pero la coma quería tanto
                        al punto que un día
                                      lo dejó marchar, y no.
                                                  No hubo despedida.
                                                           Sólo un beso, un par de lágrimas
                                                                                     y cuatro palabras bonitas.

2/1/18

Es jodido.

Lo que él no sabe es que fui para aclarar mis sentimientos, y que una vez más, al verle estaban a flor de piel. Siempre estamos con la duda y por miedo a pensarlo, nos distanciamos todavía más que esos kilómetros. Cada vez que le miro a los ojos, veo demasiadas cosas bastante jodidas de explicar, porque ni yo misma sé  bien lo que veo; sólo estoy segura de que cada una de ellas me impacta más que la anterior. Tengo cuidado contigo, confío, pero no me fío; te quiero pero te odio por la misma razón. Y como digo, siempre somos eso; dos almas apagadas que se funden cuando están a milímetros, llenas de polvos, que se hacen polvo cuando desaparece su presencia y eso es lo que angustia. A solas, agusto. Un mundo entero un tanto psicodélico, que sólo ellos entienden, los demás no tienen ni puta idea de lo que hay dentro porque ni ellos mismos se aclaran. Pero que más da, las emociones son como los cardiogramas; subidas y bajadas, que si acaban siendo lineales te acabas muriendo de repente .