Recorriendo todas las bibliotecas de la ciudad.
Perdida por cada letrero escrito con la finalidad de orientarse y perderse de nuevo en aquellas letras desgastadas.
Pisando cada librería, con aquellos zapatos viejos y sucios, llenos de barro; posiblemente cada mancha marcaba otra de sus aventuras.
Corriendo por las calles, no sabía muy bien que buscaba.
Sonrisa forzada, al contrario de sus rizos naturales, capaces de impedirle ver con todo detalle.
Hasta que por fin, lo encontró.
Encontró el libro que comenzó a hacerle soñar, sonreír e incluso volar.
De una punta del mundo a otra, pasando, como no, por la bonita ciudad de Orlando.
" Con 16 años soñaba con ser un pez, porque dicen que los peces no tienen memoria, y si no te acuerdas de nada, puedes levantarte cada día y vivirlo todo como si fuera la primera vez. "
26/9/15
23/9/15
IX.
Mundos,
diferentes y únicos cada uno de ellos.
Mundos,
paralelos, incomprendidos.
Mundos,
capaces de todo, perdidos.
Mundos,
valientes, aventureros.
Mundos,
con oro, baratos.
Mundos,
pobres, llenos de mentiras.
Mundos,
tan distintos y a la vez tan unidos...
¡Ay de mí, por vivir en el equivocado!
diferentes y únicos cada uno de ellos.
Mundos,
paralelos, incomprendidos.
Mundos,
capaces de todo, perdidos.
Mundos,
valientes, aventureros.
Mundos,
con oro, baratos.
Mundos,
pobres, llenos de mentiras.
Mundos,
tan distintos y a la vez tan unidos...
¡Ay de mí, por vivir en el equivocado!
14/9/15
ORL.
Soñaban con ser aquella pareja bañándose a la luz de la luna, observada desde un simple cristal de hotel y sus ojos, brillantes estrellas.
VIII.
Corrieron más que las ganas por verse.
Se abrazaron.
Le dio vueltas, hasta marearla.
Se enamoró.
Por las calles de la mano de sus sueños.
Se perdieron [por la ciudad, en sus miradas...]
13/9/15
VII.
verdes los árboles...
Al día siguiente,
escarcha.
Fría, sonrisa falsa,
el invierno se acercaba.
Quizá equivocada,
la primavera esperaba...
Algunos meses vuelan, como los aviones de vuelta, demasiado rápidos.
Recuerdo perfectamente mi llegada.
Un país unido y muy protector de los suyos
Mil preguntas me atosigaron nada más llegar al aeropuerto.
Ahí estaba mi maleta, tal y como la dejé.
Siguiente avión.
¿Que iba a ser de mi?
Un alma dormida en un país completamente desconocido.
En aquel avión, a mi lado y no tan cerca,
personas que tras conocer una pizca de sus vidas,
marcaron mi corazón;
cuál niño enamorado con una navaja en el tronco de un gran árbol.
Sembrado y crecido tras un efecto enamorado,
una amistad que poco a poco, fue floreciendo.
Pelo liso en la capital de España,
pelo ondulado en cualquier lugar de Florida.
Pelo rizado en cualquier parte del mundo;
alisado artificial, en aquel partido de béisbol.
Y así presumida y coqueta,
sincera y fiestera; nos cogió de la mano la Sra. Amistad,
aquella que prometió acogernos en cualquier rincón con la única condición
de no separarnos en lo que quedaba de viaje.
Aquel bus amarillo escolar americano;
harto de oírnos cantar, harto de vernos bailar.
Cansado de oír nuestras carcajadas y empapado de nuestras lágrimas,
las cuáles, afortunadamente, eran de felicidad.
Y dos familias decidieron conocerse para que cada día vivido en aquellas pequeñas urbanizaciones fuera único.
Fiestas en la casa del lago,
disfrutando de cada par de gafas de aquel 'Flea Market',
haciendo sufrir a nuestra tarjeta de crédito,
bailando en un escenario desconocido,
cantando en un simple karaoke rodeado de agua y de risas aseguradas.
Por no hablar de vosotros, jugando cada día a la pelota.
Cada día haciendo cuentas atrás de los minutos que quedaban
para jugar como cuando era una niña.
Ensayando el mismo baile millones de veces,
disfrutando cada momento con una cámara en mano...
Y así junto a la playa y al lavado de coches,
junto a aquellos karts y a los patines.
Y así junto los chapuzones de los diferentes lagos,
junto con aquellas horribles tortitas.
Ahí estaba.
Escuchando música intentando parar el tiempo
con la finalidad de que aquella maravilla no acabara nunca.
Cenando con las manos y para colmo, los caballos.
Comenzó el fin de semana, demasiado medieval,
pero a su lado, viviéndolo como un vendaval.
Fuerte, constante, electrizante,
dulce, fresco, rápido, lleno de locuras,
pasillos y piscinas.
Hamacas y franceses,
jacuzzis con italianos, rusos y japoneses.
Y la mejor noche de mi vida.
Desconocidos, durmiendo juntos.
Almohadas tiradas por la moqueta, sabanas en el suelo.
Las demás habitaciones, dormidas.
Y ahí estábamos nosotros, con la noche ya caída,
y si fueran realidad los sueños, también soñarían.
Un país unido y muy protector de los suyos
Mil preguntas me atosigaron nada más llegar al aeropuerto.
Ahí estaba mi maleta, tal y como la dejé.
Siguiente avión.
¿Que iba a ser de mi?
Un alma dormida en un país completamente desconocido.
En aquel avión, a mi lado y no tan cerca,
personas que tras conocer una pizca de sus vidas,
marcaron mi corazón;
cuál niño enamorado con una navaja en el tronco de un gran árbol.
Sembrado y crecido tras un efecto enamorado,
una amistad que poco a poco, fue floreciendo.
Pelo liso en la capital de España,
pelo ondulado en cualquier lugar de Florida.
Pelo rizado en cualquier parte del mundo;
alisado artificial, en aquel partido de béisbol.
Y así presumida y coqueta,
sincera y fiestera; nos cogió de la mano la Sra. Amistad,
aquella que prometió acogernos en cualquier rincón con la única condición
de no separarnos en lo que quedaba de viaje.
Aquel bus amarillo escolar americano;
harto de oírnos cantar, harto de vernos bailar.
Cansado de oír nuestras carcajadas y empapado de nuestras lágrimas,
las cuáles, afortunadamente, eran de felicidad.
Y dos familias decidieron conocerse para que cada día vivido en aquellas pequeñas urbanizaciones fuera único.
Fiestas en la casa del lago,
disfrutando de cada par de gafas de aquel 'Flea Market',
haciendo sufrir a nuestra tarjeta de crédito,
bailando en un escenario desconocido,
cantando en un simple karaoke rodeado de agua y de risas aseguradas.
Por no hablar de vosotros, jugando cada día a la pelota.
Cada día haciendo cuentas atrás de los minutos que quedaban
para jugar como cuando era una niña.
Ensayando el mismo baile millones de veces,
disfrutando cada momento con una cámara en mano...
Y así junto a la playa y al lavado de coches,
junto a aquellos karts y a los patines.
Y así junto los chapuzones de los diferentes lagos,
junto con aquellas horribles tortitas.
Ahí estaba.
Escuchando música intentando parar el tiempo
con la finalidad de que aquella maravilla no acabara nunca.
Cenando con las manos y para colmo, los caballos.
Comenzó el fin de semana, demasiado medieval,
pero a su lado, viviéndolo como un vendaval.
Fuerte, constante, electrizante,
dulce, fresco, rápido, lleno de locuras,
pasillos y piscinas.
Hamacas y franceses,
jacuzzis con italianos, rusos y japoneses.
Y la mejor noche de mi vida.
Desconocidos, durmiendo juntos.
Almohadas tiradas por la moqueta, sabanas en el suelo.
Las demás habitaciones, dormidas.
Y ahí estábamos nosotros, con la noche ya caída,
y si fueran realidad los sueños, también soñarían.
10/9/15
Desastre superado por la mente y sin duda, gracias a mis estrellas.
¿Primer día? Desastroso.
A quién voy a engañar; las echo de menos, lo echo de menos.
Es un no parar.
Cuando crees que nada puede ser peor...
Ahí está, tu "nueva clase" que resulta ser el mismo insulto para la humanidad que hace un verano.
Encerradas en el aula; personas, en el caso de que se pudieran calificar como tales, ya sea entre buenas y malas...Pero por respeto hacia las pocas que valen la pena, no voy ni siquiera a clasificar, ni calificar a nadie.
Concentración necesito en este nuevo curso...
¿Pero como voy a concentrarme si no paro de pensar en el futuro año que me espera?
"Año nuevo, vida nueva", eso es lo que dicen. Mi vida nueva supongo que está junto a aquella heladera de juguete que no paraba de pedir a los reyes magos cada año, y que desafortunadamente nunca me traían...
Siento esta actitud tan bipolar y contraria.
Me quejo de lo mal que lo he estado pasando y lo mal que lo pasaré...
Pero, ¿y lo bueno? Recuerda que en nada verás a aquellas estrellas que por muchos años luz que estén de ti, siguen brillando en el mismo lugar, esperándote que las veas de cerca.
Dedica tu tiempo a dedicarte a aquello que amas, sube tu autoestima poco a poco, viendo más cerca las brillantes estrellas y la misteriosa luna...y justo ahí están tus sueños, junto a ellos, esas personas que te hacen el telescopio más valioso del mundo.
Solo tú decides verlas de lejos o de cerca.
A quién voy a engañar; las echo de menos, lo echo de menos.
Es un no parar.
Cuando crees que nada puede ser peor...
Ahí está, tu "nueva clase" que resulta ser el mismo insulto para la humanidad que hace un verano.
Encerradas en el aula; personas, en el caso de que se pudieran calificar como tales, ya sea entre buenas y malas...Pero por respeto hacia las pocas que valen la pena, no voy ni siquiera a clasificar, ni calificar a nadie.
Concentración necesito en este nuevo curso...
¿Pero como voy a concentrarme si no paro de pensar en el futuro año que me espera?
"Año nuevo, vida nueva", eso es lo que dicen. Mi vida nueva supongo que está junto a aquella heladera de juguete que no paraba de pedir a los reyes magos cada año, y que desafortunadamente nunca me traían...
Siento esta actitud tan bipolar y contraria.
Me quejo de lo mal que lo he estado pasando y lo mal que lo pasaré...
Pero, ¿y lo bueno? Recuerda que en nada verás a aquellas estrellas que por muchos años luz que estén de ti, siguen brillando en el mismo lugar, esperándote que las veas de cerca.
Dedica tu tiempo a dedicarte a aquello que amas, sube tu autoestima poco a poco, viendo más cerca las brillantes estrellas y la misteriosa luna...y justo ahí están tus sueños, junto a ellos, esas personas que te hacen el telescopio más valioso del mundo.
Solo tú decides verlas de lejos o de cerca.
4/9/15
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