28/5/17

Admírate.

Era un alma triste y solitaria.
Hasta que de repente un día
se puso sus perlas y su sonrisa.
¡Cómo brillaba!


(sí, sus perlas también).


Compuso una canción
y tarareándola,
creó magia en sus cuerdas vocales.
Un ritmo consonante también con sus rizos.

Se montó en un velero.
Revisó todas sus redes sociales
y paró de navegar.

Encontró a su otra mitad,
ahí en medio del mar.
Tirando al agua un viejo espejo,
y en su reflejo ,
se comenzó por fin a admirar.





25/5/17

tú, contigo y demasiado tuyo.

Ericé tu piel como si fuera viento,
viento muy fuerte,
y un tanto violento.

Acaricié tu espalda,
encerrada en una jaula,
de la que fácilmente
se podía escapar.

(créeme)

Jugué con tus pupilas,
también con tus mejillas
y cometí ese gran fallo,
ni que fueran mías...

colores y calores.

Encontré el lienzo perfecto.
Pinté tu cuello de besos,
frío, caliente,
quizás al temple.

La composición diagonal de dos almas
tu el brillo y yo la oscuridad,
el contraste más preciso
de nuestra ciudad de vacuidad.

Fuiste mi color primario,
a veces frío, a veces cálido.
Y como no todos tus defectos
se encargaron de ser los secundarios.

Me miraste, pero sin saber la perspectiva:
aérea, jerárquica o tal vez subjetiva.
Me fijé en tu rostro y en tus ojos,
en tu intensidad  y en tus sonrojos;
indicándome, con alguna que otra arruga
cuando iba a ser tu punto de fuga.

19/5/17

decepciones

De pequeña me perdí en un bosque en plena oscuridad,
tuve mucho miedo y ahí encontré otra inseguridad.
He de decir que fue lo más peligroso que viví.
Hasta que un día, crecí y entendí,
que más peligrosas son las personas 
que te mienten mirándote a los ojos.

7/5/17

amantes y huídas.

Jugamos al escondite,
te busque y te busque,
hasta que después de tanto tiempo
comprendí,
que en lugar de esconderte,
te habías marchado para siempre.

5/5/17

-alta cocina-

fuimos chefs en cocinas separadas
dispuestos a juntarse por trabajo
o quizá por el amor a los platos.

fuimos corazones vacíos
con un par de gotas de odio,
pero también llenos de cariño.

fuimos la receta del amor 
mejor preparada 
y nos comimos a cucharadas;

fuimos magia en sartenes
y contamos chistes
hasta quedarnos fritos.

fuimos capas de azúcar
flameándose a fuego lento
sin apenas dejarnos enfriar.

cada noche, 
cada día,
cada plato, 
una historia prohibida.

fuimos los reyes de la cocina
trituramos nuestros propios corazones
y los envasamos,
pero, en verdad, ¿para qué nos servía?