6/7/15

El tiempo lo cura todo, o eso dicen...

Tiempo, te odio.
Con todos tus defectuosos números, horas, minutos, segundos,...
Por no hablar de tus desiguales agujas, que muchas veces impiden ver claramente el momento en el que nos encontramos.
Poniéndonos límites para abandonar los buenos momentos porque "se nos hace tarde".
Hasta dejándonos aburrir por limitar una hora, muchas veces desaprovechada.

Supongo que también es nuestro amigo a la hora de demostrar,
extenso para el que quiere olvidar,
rápido para el que decide amar,
corto para el que ríe y demasiado para el que espera.

Y es aquello lo que nos hace retroceder el alma.
Él es el culpable de no dejarnos vivir felices, ¿no creéis?
Cuantas más horas pasas, más conoces a las personas.
Y cuanto más las conoces, menos ganas tienes de dejarte conocer.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.