22/8/15

Te quiero sin necesidad, pero te necesito como al querer.

Y con mis labios besé todos los ósculos que olvidé escribirte en verso.

Todas las caricias que nos entregamos sin necesidad de ser insertadas en sobre.

Cada suspiro encerrado en aquellos tímpanos enamorados.

Esas sandeces que no parábamos de repetir una y otra vez, sin necesidad de un botón de replay.

Escuché cada una de tus historias con la ilusión de volver a escucharlas de nuevo, sin necesidad de grabarlas.

Monté una fiesta sin necesidad por cada mariposa que de tu ventana entraba dulcemente en mi estómago, revoloteando como si no encontraran la manera de escaparse.

Después de todas las fiestas que monté, me llaman fiestera, así sin necesidad.

Por empezar a quererte y convertirme en una fiel amante de las mariposas.

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