Por desgracia el año no comienza como debería.
Demasiadas ilusiones al comenzar y finalizar el 2015,
aunque me duela, sigo teniendo ilusiones para el 2016, todas ellas matadas
por realidades quizá esperadas.
Pero bueno...es lo que tiene el amor.
Un día te enamoras, te sientes recuperada y aunque pasen meses sigues estancada.
Como aquel pato que olvidó como nadar, que olvidó lo que de verdad era,
un pato.
Como aquel violinista que subió a los tejados y pensó haber conquistado Paris con su melodía,
cuando en verdad, estaba en guerra.
Como nosotros mismos, que confiamos en que hemos encontrado a la persona correcta,
pero en verdad es, eso...
Una persona.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.