Cuando las cosas salen bien,
mientras esperabas una peor parte para ti,
es cuando comienzas a despegar.
El avión de los sueños, cada vez va cogiendo más velocidad.
Siempre viajando y disfrutando del viaje con más y más intensidad.
Pilotando como quiero, haciendo del miedo algo bueno.
Jugando al azar.
Ganando todas las apuestas.
Todas ellas inesperadas.
Y de eso se trata, de no ilusionarse,
de que la vida te sorprenda a su manera,
de no llorar y tirar la toalla a la primera,
de intentar, intentar y jamás desesperar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.