Como mis cafés, que apenas saben demasiado a café.
Como tu voz en un despertar cualquiera;
las tortitas, los pasteles y consigo, tus besos.
Como la brisa del mar recalando en la ventana,
y las pecas alternándose en tu rostro.
Como cuando enhebras tus palabras y
sin querer pierdes el hilo.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.