A la antigua podré añadir que no son las reinas de la carretera en tierra y que de ningún modo tienen argumentos para ser las soberanas en la aérovia.
No viven en el cielo, simplemente prefieren quedarse en las nubes para no volver a la realidad.
Les queda mucho camino por recorrer.
Cada uno viaja como puede.
Unos pasajeros con más clase que otros.
Unos viajan por trabajo, otros solo viajan para volver de un sitio a otro.
Y ahí, se ve quien disfruta del viaje.
Quienes se quedarían dormidos en un avión porque no les asombra nada en el mundo y quienes soñarían en el avión.
Cada uno paga como puede su billete, sin embargo, otros aprenden a volar solos.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.