O es probable que las mejores amistades se creen viajando o simplemente pensando.
Pero, ¿qué me decís de comunicarse con miradas?
Jamás un lenguaje con muecas o pequeñas señas había sido tan práctico.
Tal vez lo que me faltaba en mi vida era una persona sorda, para yo aprender un lenguaje de signos y llevar a cabo mi práctica.
Pero al fin, llegué a la conclusión de que no la necesitaba en absoluto. Ya tenía a una persona que entendía mis gestos. Nuestra comunicación se basaba en mirarnos ya fuera bien o mal.
Los ojos hablan cuando las bocas tímidas son incapaces de hacerlo.
De hecho, al temblar de frío saliendo de un agua veraniega y fundida de sombra. Nos convertimos en terremotos, de esos que nadie puede parar. De esos que ningún turista puede arreglar y mucho menos olvidar.
Idiota.
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