26/9/15

Casi tan desorientada como sus rizos...

Recorriendo todas las bibliotecas de la ciudad.
Perdida por cada letrero escrito con la finalidad de orientarse y perderse de nuevo en aquellas letras desgastadas.
Pisando cada librería, con aquellos zapatos viejos y sucios, llenos de barro; posiblemente cada mancha marcaba otra de sus aventuras.
Corriendo por las calles, no sabía muy bien que buscaba.
Sonrisa forzada, al contrario de sus rizos naturales, capaces de impedirle ver con todo detalle.
Hasta que por fin, lo encontró.
Encontró el libro que comenzó a hacerle soñar, sonreír e incluso volar.
De una punta del mundo a otra, pasando, como no, por la bonita ciudad de Orlando.

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