No era una víctima, ni un mártir.
Sufrió como cualquier otra persona de este mundo adverso.
No era suficiente la amistad,
que tuvo que buscar el amor,
sin embargo, se dio cuenta de que no lo necesitaba.
Que sin parar le recordaban: "hasta tu propia sombra te abandona en la oscuridad."
Confío en ese dicho, tantísimo,
que dejó de tener miedo a vivir este mundo
sola.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.