Cara a cara con ganas de entendernos,
cuerpo a cuerpo con ganas de mucho más.
Siempre quería jugar.
Un chupón de campeonato.
De vaselina, directo a mis labios.
Quisiste jugártela, sacaste de córner
y acabaste donde tenías que acabar,
en el suelo (conmigo),
un penalti más que intencionado.
Y que irónico que cuando me faltas,
no hay tarjetas
y que cuando te echo de menos
sigues jugando
y sólo puedo mirarte desde el banquillo.
Pero doy las gracias
por seguir en el estadio,
ahí, viéndote jugar.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.