Aprendí a volar cuando antes mi único miedo era despegar.¿Y sabéis por qué?
Dejé de tener miedo a cosas insignificantes el día en el que seguía corriendo hasta que alguien... me atrapó.
Dejé de tener miedo justo cuando abandoné mis temores y comencé a ser libre.
Justo cuando pensé, que para ser un pájaro libre lo único que necesitaba era una jaula.
Encerrándome junto a mis miedos, aprendiendo a convivir con ellos.
Ahora, el único miedo que tengo es no volver a volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.