" Y comencé a escalar una tapia ebrio, un muro lleno de ladrillos.
Con tal solo darme cuenta de que no era un ladrillo más.
Que era esencial para el resto de la gente, y lo que era mejor, en concreto, para una persona.
La vida me dió dos vueltas, y a partir de ese momento, nunca paré de bailar. "
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.