Poniendo pausa a ese vals descompasado,
con la única finalidad de no pisarte los pies mientras bailas.
Desenfrenado, como su apetito revestido de amor,
capaz de saciar la sed de dos virtuosos enamorados.
Del léxico amoroso, nació su chispa,
el fuego que lo encendía,
incapaz de ser extinguido, sofocado...
Y junto a esa chispa,
un manual de supervivencia,
dos piedras encariñadas;
el mayor incendio de sus vidas,
encendiendo llamas, sin apagar su fulgor.
[...]
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.