Cuatro años "echados a a perder", el daño de juntarse sintiendo y el sentimiento de separarse eran la fusión perfecta para decir adiós a cuatro bonitos años.
Cuatro años en los que no me arrepiento de nada. Arrepentirse de mi pasado sería perder tiempo del presente y no encontrar un camino despejado para el futuro...
Cuatro melodías desgastaron por primera vez una guitarra nueva, que había compartido púas y éstas habían tocado dulcemente las deleitosas carcajadas que cantaban al ritmo de lágrimas sin ningún miedo a perder.
Sin embargo, tres veces con ese miedo a perderte no fueron suficientes, que al final una vez más él que decidió irse fuiste tú. Ya dijeron las ciencias adversas, que tres más uno son cuatro y que dos, son multitud.
Cuatro puertas, para poder escoger, y acabaste saliendo por la que ni el más malévolo de los mortales elegiría para castigarme...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.