Un papiro flamante,
con una apariencia remota,
que demostraba infidelidad
con una actualidad rota.
Preparado el alcohol,
comenzó a quemarse el antaño,
millones de recuerdos ,
que sin duda, hacían daño.
Un enfriador miedoso,
que en cuanto veía chispa,
se ahogaba sádico en un mar de lágrimas,
con tal de no ver prender la realidad.
Dispuesto el termómetro,
sin superar los 90º,
sin romperse el recipiente,
el amor, se destiló,
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.