Jugamos a ser marionetas,
sin rompernos del todo las cuerdas,
hilos deshilachados,
todos mostrados en varios teatros.
Dos marionetas desordenadas,
cuyos filamentos deseaban juntarse hace tiempo,
y así lo hicieron inseguras,
gracias a la atracción toda escrita como un cuento.
Pinturas rotas por derramar lágrimas,
ambas sufrieron,
ambas cayeron,
en el mar de las enamoradas ánimas.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.