En cursiva nos encontramos. Alocadamente, sin esperarlo. Destacando en negrita cada momento y subrayando y tachando mis sueños al mismo ritmo que hablamos de promesas, que ni siquiera cumplimos.
Por mi cumpleaños, una línea de felicitación, y una felicidad sin escribir en millones de líneas.
La palabra "relación" entre comillas, y cada pausa en ella un punto y seguido.
Una larga subordinación, la hipotaxis de un amor, cohesionado, más bien complicado.
Y al redactarlo, como conclusión añadí: "Y sí...fue así. Nos unimos como un dulce diptongo y nos separamos incisivamente como un hiato."
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.