31/5/16

Ella soñadora, él un noble sin recursos.

No respondía sus cartas, ni enviaba flores, que tal vez su amada esperaba.
Ella soñadora, él un noble sin recursos. ¿De qué le servía la riqueza sin un corazón rico de cariño, que le cobraba deudas por no haber sido nunca idóneo para amar?
¡Ay de él! No fue capaz.
Ella, ante el desamor, escribía frustrada y decepcionada en los márgenes de sus libros, esperando que volviera con la misma sonrisa, que le hizo tener ganas de saber de su existencia.
Sin darse cuenta, estaba hecha poesía en un movimiento romántico, mientras vivía en un mundo dedicado únicamente al Realismo.

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