31/5/16

Me quiere, no me quiere, me quie...

Vivían en el desierto, él buscaba encontrarse. Lógicamente las dunas habían hecho del desierto lo que era, un laberinto de arena sin salida.
Y cuando por fin llegó a casa, sus manos estaban entrelazadas con otras.Cogido de esas manos pasó sus días más duros en el desierto.Ella, sorprendida, le preguntó el porqué la llevó con él nada más mirarse a los ojos, por qué caminó con ella durante días, por qué la besó sin importar el camino que les deparaba, por qué se había enamorado de ella en tan poco tiempo como él le decía sin ningún tipo de explicación.
A lo que él contestó: -Eras una margarita creciendo en medio de un desierto, ¿cómo no me iba a enamorar?



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