20/7/16

Westminster.

Mil historias contándose,
inesperadamente, 
sin quererlo.

Verbalmente,
 a través de gestos,
 también de besos.

Gente con prisa,
 sin sonrisa,
sonrisas de gente 
sin ninguna prisa.

Mil paradas;
unas al corazón,
 otras abarrotadas
otras muchas, 
llenas de desolación.

Miradas entre turistas enamorados,
enamorados sin pinta de turistas
ciegos enamorados 
a primera vista.

En un metro incomprendido,
sin llegar a entender el porqué 
de tantas idas y venidas.

En un lugar 
donde la música
cuenta toda y cada una de esas
 mil historias desprevenidas.



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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.