26/12/16

ladrillos.

Quizá esperaba con ansia el próximo año, inventándose que era el mejor momento para empezar.
Para empezar con la vida que ya llevaba y apuntar en una libreta propósitos que por falta de tinta no podía tachar. Tal vez en duda dejó eso de enamorarse, y apartó a un lado esos placeres mientras buscaba bombones cual adicta al chocolate. 
Tal vez era adicta a sus rarezas, o quizá un poco rara con sus adicciones. 
A veces se debilitaba tratando de ser fuerte en paredes de ladrillo o se hacía la dura apoyada en las paredes empapeladas de su habitación.
Su vida estaba llena de "quizás", de falsos "te quieros" y de mentiras piadosas fruto de su imaginación. Pero ya no. 

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