No hay nada peor que saber que algo está muerto. Bueno sí, asimilar que algo lo está.
Una relación, una persona. Cosas que duelen, supongo. Por suponer, supongo que no soy la única. Que a veces las heridas quedan abiertas, o que incluso cuando deciden cerrarse, permanecen; como si no se hubiesen ido.
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.