Ericé tu piel como si fuera viento,
viento muy fuerte,
y un tanto violento.
Acaricié tu espalda,
encerrada en una jaula,
de la que fácilmente
se podía escapar.
(créeme)
Jugué con tus pupilas,
también con tus mejillas
y cometí ese gran fallo,
ni que fueran mías...
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Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.