fuimos chefs en cocinas separadas
dispuestos a juntarse por trabajo
o quizá por el amor a los platos.
fuimos corazones vacíos
con un par de gotas de odio,
pero también llenos de cariño.
fuimos la receta del amor
mejor preparada
y nos comimos a cucharadas;
fuimos magia en sartenes
y contamos chistes
hasta quedarnos fritos.
fuimos capas de azúcar
flameándose a fuego lento
sin apenas dejarnos enfriar.
cada noche,
cada día,
cada plato,
una historia prohibida.
fuimos los reyes de la cocina
trituramos nuestros propios corazones
y los envasamos,
pero, en verdad, ¿para qué nos servía?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Las aportaciones subjetivas me llenarán como bloggera, las constructivas a mejorar y las negativas sin argumentos a ignorar y a avanzar.